martes, 26 de abril de 2011

Después de intervenir en Libia




Los desmanes del "derecho de injerencia"

Le Quotidien d’Oran

Traducido para Rebelión por Caty R.

Después de intervenir en Libia, Francia interviene en Costa de Marfil. También se podría decir que antes de intervenir en Libia Francia intervino en Costa de Marfil, ya que la injerencia y la intervención militar de Francia son crónicas en este país desde su independencia. En 2004 las tropas francesas abrieron fuego sobre la multitud en Abidjan causando 90 muertos y 2.000 heridos.
Ambas intervenciones militares, Libia y Costa de Marfil, tienen puntos en común. En primer lugar ambas han buscado el aval del Consejo de Seguridad de la ONU para legalizar una injerencia flagrante en los asuntos de otro Estado. En lo que se refiere a Costa de Marfil, las fuerzas de la ONU sólo han sido, obviamente, una tapadera de la intervención de las fuerzas francesas. En el caso de Libia todo el mundo sabe cómo se ha manipulado y violado la resolución 1973 sin que se haya podido hacer una verdadera oposición a ella en el Consejo de Seguridad.
El «consejo de inseguridad»
Debido a esas prácticas reiteradas, el Consejo de Seguridad aparece en la actualidad como un órgano de una especie de dictadura mundial integrada por una alianza de las principales potencias militares occidentales, Estados Unidos, Inglaterra, Francia. Generalmente estas tres potencias comparten todas las intervenciones militares.
China y Rusia, en plena transición industrial, es obvio que en la actualidad no disponen de medios para oponerse a esa dominación. Parece que reservan su derecho de veto a las situaciones que afectan directamente a sus intereses vitales lo que por otra parte las potencias occidentales evitan que suceda.
Se trata de una dictadura porque la «comunidad internacional» a la que se refiere y la cual presuntamente suministra la justificación moral de esas intervenciones, nunca ha estado tan ausente y silenciosa en la ONU. La Asamblea General de la ONU, que constituye la expresión de dicha comunidad internacional, ya no juega el papel de portavoz de la opinión pública mundial que antes desempeñaba como, por ejemplo, cuando condenó el apartheid o definió el sionismo como una forma de racismo. También el papel del Secretario General de la ONU parece que cada vez se reduce más al de un empleado dócil y anodino del Consejo de Seguridad cuya presencia sirve de coartada en las conferencias internacionales y ni siquiera osa inquietarse por la correcta aplicación y el respeto de las resoluciones del Consejo de Seguridad.
La Corte Penal Internacional (CPI), concebida inicialmente como un instrumento de la democracia internacional, poco a poco se ha desviado y se ha instrumentalizado al servicio de una dictadura internacional de doble rasero. Los dirigentes occidentales y pro occidentales gozan de inmunidad. Los muertos civiles causados por los bombardeos de las fuerzas militares occidentales son «errores» o «daños colaterales», mientras que los que causa el adversario, o se le atribuyen, son «crímenes contra la humanidad». Con respecto a Libia y Costa de Marfil, es interesante observar cómo se esgrime o se retira la amenaza de la CPI según el objetivo, aplastar y humillar a un dirigente o dejar entreabierta una puesta de salida.
Injerencia y guerras civiles
Otro punto en común de las situaciones de Libia y Costa de Marfil es que la intervención militar extranjera ha desencadenado y/o cebado una guerra civil. Ésta, como su nombre indica, es la más costosa en vidas civiles, mientras que el objetivo proclamado al principio de la intervención es el de proteger a las poblaciones. En Libia, como en Costa de Marfil, las intervenciones se transformaron rápidamente en una injerencia clásica en beneficio de un campo, el más pro occidental con respecto al otro. La injerencia falsea el juego de las relaciones de fuerza internas en una sociedad y siempre vuelve más difícil la búsqueda del compromiso y el diálogo entre las fuerza nacionales de un país.
En Libia se trata de una insurrección, desencadenada en condiciones oscuras, la que ha proporcionado el pretexto a la intervención y después, resueltamente, a la injerencia. De repente los verdaderos datos sobre la situación de Libia se encuentran mezclados y la intervención del pueblo libio paralizada. Por otra parte la población aparece extrañamente ausente y silenciosa, como si sólo fuera el objetivo pasivo de los combates. Así ambos campos pueden reivindicar el apoyo del pueblo sin que nada permita comprobar la veracidad de lo que proclaman. Que la intervención tuviera el objetivo de desencadenar un enfrentamiento interno o haya sido consecuencia de éste, el resultado es el mismo: Se ha instalado la guerra civil y ésta, a su vez, alimenta la injerencia en una situación en la que ya no se pueden distinguir los efectos de las causas. La situación enquistada de Irak y Afganistán puede convertirse en la misma en Libia y Costa de Marfil. El odio que siembra una guerra civil en la sociedad hace que el país se convierta en una víctima frágil y vulnerable durante mucho tiempo.
En Costa de Marfil ha sido la falta de respeto al resultado de las elecciones la razón proclamada de la injerencia. Pero en ese caso la injerencia precedió a la violenta intervención militar actual, ya que la presencia de tropas, oficialmente bajo el control de la ONU pero cuya actuación en realidad depende operativamente de la de las tropas francesas, es muy antigua. Por lo tanto es la prueba de que la injerencia puede agravar los problemas hasta llegar a provocar y justificar al mismo tiempo una intervención militar. Así se instaló un mecanismo en el cual la intervención ha alimentado la guerra civil en Costa de Marfil cuando, en el origen, se suponía que iba a impedirla.
El resultado de las elecciones, tanto según el recuento de la Comisión de la ONU, favorable a Ouattara, como el del Consejo Constitucional de Costa de Marfil, a favor de Gbagbo, en ambos casos fue que el número de votos de cada candidato es muy aproximado e indica una población repartida en dos campos casi igual de importantes. En esas condiciones, la presión de Francia sobre Ouattara para que actuase militarmente y después la intervención militar francesa en su favor sólo pueden empujar a la guerra civil, una tragedia para la sociedad de Costa de Marfil, y falsear los equilibrios que se revelaron en las elecciones. Hay que cotejar el ardor y la impaciencia del gobierno francés para intervenir con la actitud paciente de la Unión Africana en buscar una solución pacífica.
La confesión
Es tomar a las personas por imbéciles el hecho de afirmar, como ha hecho el ministro de Asuntos Exteriores Alain Juppé, que fue Ouattara quien atacó la residencia de Gbagbo o que la ONU requirió la intervención de las tropas de Francia. En efecto es obvio que sin la presencia de las tropas francesas Ouattara no tendría ninguna eficacia militar y lo más probable es que no se le ocurriera actuar militarmente. Por su parte las tropas de la ONU parecían poco motivadas para actuar, lo que se demuestra, por otra parte, en la intervención francesa. Encontramos prácticamente la misma situación en Libia, donde cada vez se ve más claro que la insurrección es totalmente dependiente de la intervención extranjera.
En ambos casos, tanto en Libia como en Costa de Marfil, las fuerzas extranjeras y sus aliados locales acusan tanto a las tropas de Gadafi como a las de Gbagbo «de utilizar a las poblaciones civiles como escudos humanos». De esa forma se hace un llamado a los valores caballerescos contra un adversario al que están atacando, sin riesgo, desde cielo por medio de helicópteros en Costa de Marfil y cazas y misiles en Libia y al que obviamente preferirían tener a su merced en un campo raso. Los medios de comunicación, convertidos en simples instrumentos de propaganda, machacan con esos argumentos. Olvidan un pequeño detalle, el hecho de que Gadafi y Gbagbo están en sus propios países, se piense lo que se piense de ellos. ¿Por qué alguien puede arrogarse el derecho de ocupar el país de otros? ¿Y por tienen ese derecho ciertos países, siempre los mismos…?
En cualquier caso, frente a la intervención extranjera, tango Gbagbo como Gadafi habrán conseguido dar a su actuación el sentido de un acto de resistencia nacional. Ambos hombres, en distintos contextos, han dado pruebas de una fiereza y una valentía física que los ha convertido en sí mismos en elementos de la relación de fuerzas que no parecían estar previstos por las fuerzas de intervención. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores francés exigiendo a Laurent Gbagbo la humillación de firmar un documento reconociendo la victoria de Ouattara, y declarando el 7 de marzo que se rendiría en unas horas, traicionan el tufo del desprecio colonial y aclaran, mejor que cualquier análisis, el espíritu real y los objetivos ocultos de la intervención. Francia intentó guardar las apariencias declarando que no intervendría en el ataque final a Gbagbo. Pero tuvo que hacerlo y reveló al mismo tiempo que Ouattara no es nada sin Francia. La insistencia de las autoridades francesas en decir que ellas no procederían a la detención de Gbagbo es significativa. Traiciona el miedo a una reacción de la opinión pública de Costa de Marfil, lo que supone, por lo tanto, la propia confesión del carácter inmoral de la intervención militar.
Debido a su resistencia encarnizada y testaruda y a pesar del enorme desequilibrio de la relación de fuerzas, Laurent Gbagbo ha conseguido un importante mérito: el de poner al desnudo, a la vez, los auténticos objetivos de la injerencia y sus consecuencias previsibles sobre la independencia de su país. Al mismo tiempo, esa resistencia entra en la historia de Costa de Marfil. La victoria francesa no ha resuelto nada. Es una victoria pírrica. Su único resultado será empañar la imagen de Francia en Costa de Marfil y en toda África y unificar todavía más a los marfileños en su larga lucha nacional. Pondrá muy difícil la gestión del país al exdirector general adjunto del FMI, Alassane Dramane Ouattara, privado de autoridad moral. Y ahora corre el riesgo, como fue el caso de algunos de sus predecesores de la «Francáfrica» de empujarlo, sean cuales sean sus intenciones, hacia una dictadura. Entonces todo volverá a estar igual.
En el nombre de la democracia
El tercer punto, pero no el menos importante, que tienen en común las intervenciones de Costa de Marfil y Libia es que ambas se llevan a cabo en nombre de la democracia. En Libia la justificación ha sido la ausencia de democracia y en Costa de Marfil la falta de respeto a los resultados del sufragio popular. ¡Democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
Se podría pensar que es un avance si la misión de la injerencia es la defensa de la democracia. Es cierto en un sentido determinado, y no deja de ser la señal de un cambio de época. Porque, en efecto, desde hace mucho tiempo las intervenciones militares se han hecho para salvar a los regímenes dictatoriales y corruptos de África. Por ejemplo las intervenciones francesas en Gabón en 1964; en El Zaire para salvar al dictador Mobutu en 1978 y 1996; en El Chad en 1983; en Ruanda en 1994. Pero si miramos de cerca podemos preguntarnos si ésta no es únicamente una operación dirigida a vender mejor el mismo producto. Ouattara aparecerá siempre como un presidente instalado por extranjeros, para más escarnio por la antigua (y todavía presente) potencia colonial. Los insurgentes libios nunca podrán legitimar el hecho de haber recurrido a los extranjeros para conseguir su objetivo declarado de derrocar o expulsar a Gadafi, si lo consiguen. En ambos casos aquéllos que han debido recurrir a esos medios lo mejor que han conseguido, para ellos y para sus pueblos, son unos nuevos amos.
Esto recuerda la ilusión, a principios del siglo XX, de una cierta burguesía ilustrada árabe en Oriente Medio, fascinada por Occidente, que creía que éste iba a liberarla de la dominación turca y traería la democracia. Sabemos lo que ocurrió. De la misma forma hoy, tanto en el Machrek como en el Magreb o en África, aquéllos que esperan que una intervención militar occidental les proporcione democracia, se parecen como gotas de agua, por una especie de filiación histórica, a los que esperaban que el colonialismo les llevase modernidad y civilización. No se puede dominar una sociedad sin tener relaciones dentro de ella. Los que sirvieron como puente del colonialismo y veían los aspectos positivos, su descendencia genética o espiritual, en la actualidad ven en la injerencia extranjera aspectos positivos para la democracia.
En el fondo la historia siempre se repite y al mismo tiempo no se repite nunca, porque siempre existen las mismas cuestiones pero cada vez en un contexto diferente. Las relaciones entre la cuestión de la democracia y la cuestión nacional siempre han sido estrechas. En 1789 en Francia, la idea de la democracia era inseparable de la de la nación. Lo mismo que en el nacimiento de la nación americana. En Argelia, durante mucho tiempo el movimiento nacional creyó que podría conseguir la independencia pacíficamente, por medio de la democracia. De hecho fue Francia quien creó en Argelia el sistema de manipulación de los resultados de las urnas, con lo que se denominó «elecciones al estilo Naegelen» (nombre del socialista francés que gobernó Argelia de 1948 a 1951 y se hizo famoso por organizar un fraude electoral masivo). Poco después estalló la revolución armada y la democracia se sacrificó en aras de las necesidades de la liberación nacional. Ésta puede ser una de las razones de la infravaloración de la democracia en beneficio del nacionalismo durante mucho tiempo después de la independencia.
Así pues la historia se repite en el sentido de que hoy la injerencia extranjera lejos de facilitar la transición democrática por el contrario la bloquea, obligando a los pueblos agredidos a movilizar sus fuerzas para obtener o defender en primer lugar su independencia. Quizá sea precisamente ése el objetivo de las injerencias y las intervenciones militares, el de impedir la verdadera democracia.
Así, esto nos lleva a una cuestión particularmente interesante que merece una reflexión. ¿Cómo se difundió la democracia en las naciones europeas? Porque las naciones europeas, aparte del intento de Napoleón de exportar la revolución francesa, que se saldó con un desastre, nunca han conocido una situación en la que una fuerza extranjera fuese a arreglar con las armas un conflicto relativo a la aplicación de las reglas democráticas. Sin embargo esos conflictos son inherentes al ejercicio de la democracia. No hace mucho tiempo, por ejemplo, todo el mundo sabe que durante su primera elección el presidente Bush resultó «muy mal» elegido. Sin embargo todo el mundo en Estados Unidos aceptó la decisión del Tribunal Supremo. Todos consideraron más importante la cohesión social que las diferencias en torno al resultado de las elecciones. ¿Por qué la decisión del Tribunal Constitucional de Costa de Marfil en favor de Gbagbo no puede tener la misma autoridad? Cierto, se puede dudar, y con razón, de su imparcialidad. Pero Gbagbo, por su parte, podría considerar, también con razón, que la presencia de las fuerzas francesas podría falsear el resultado de las elecciones y que la ONU y Francia eran al mismo tiempo jueces y partes.
Bien sea en forma de apoyo a los regímenes antidemocráticos y corruptos o en forma de intervención militar en nombre de la democracia, la injerencia occidental puede ser legítimamente sospechosa de dirigirse siempre a los mismos objetivos puesto que siempre desemboca en el mismo resultado: el de paralizar las capacidades internas de cada sociedad para resolver sus conflictos y exacerbarlos siguiendo el viejo principio de «divide y vencerás».
A finales de los años 90, al mismo tiempo que la relación de fuerzas en el mundo basculaba en beneficio de las principales potencias occidentales, el «derecho de injerencia» se blandía como un deber de las naciones más fuertes. Amortiguada al principio por la palabra «humanitaria», ha acabado produciendo «bombardeos humanitarios». Calificado al principio como «deber de injerencia», poco a poco se ha convertido, por sucesivos deslizamientos, en «derecho de injerencia» sin más, con la nueva misión de exportar la democracia. El balance de este derecho de injerencia es muy duro en términos de sufrimientos de los pueblos y tensiones internacionales. Los hechos están ahí: la injerencia sólo ha sido un instrumento al servicio de los designios de los dominadores. En ninguna parte ayudó a la democracia, ni en las relaciones internacionales ni en los ámbitos nacionales.

domingo, 24 de abril de 2011


La nueva legislación boliviana otorga 11 derechos básicos a la naturaleza, entre los que destacan:

el derecho a la vida y a la existencia;

el derecho a continuar ciclos vitales y  procesos libre de la alteración humana;

el derecho a no tener su estructura celular contaminada o alterada genéticamente;

el derecho “a no ser afectada por mega infraestructuras y proyectos de desarrollo que afecten el balance de los ecosistemas y las comunidades de los pobladores locales”;

el derecho al aire  limpio y al agua pura;

el derecho al equilibrio;

el derecho a no ser contaminada;

“Es histórico mundialmente. La Tierra es la madre de todos”, dijo el vicepresidente Alvaro García Lenera. “Establece una nueva relación entre el hombre y la naturaleza, la armonía que debe de ser preservada como garantía de su regeneración”.
Como parte de este proyecto que reconoce a la Madre Tierra, o Pachama, entre las culturas locales, como una entidad legal, se establecerá un Ministerio de la Madre Tierra y se nombrará un ombudsman para monitorear a las industrias y proteger a las comunidades y ecosistemas.
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La Ley de la Madre Tierra: Bolivia da a la naturaleza los mismos derechos que al hombre
En un destacada iniciativa, una ley apoyada por el gobierno y la gente de Bolvia propone establecer un Ministerio de la Madre Tierra y otorgar a la naturaleza igualdad de derechos con el ser humano
Bolivia está por pasar la primera ley en el mundo que le otorga a la naturaleza los mismos derechos que a los seres humanos, haciendo al hombre, a la planta, al animal, al río o a la montaña, iguales. La Ley de la Madre Tierra, acordada por los politicos y con un fuerte apoyo popular, redefine las riquezas minerales del país como “bendiciones” y propone radicales medidas de conservación para reducir la contaminación y controlar la industria. 
La nueva legislación otorga 11 derechos básicos a la naturaleza, entre los que destacan: el derecho a la vida y a la existencia; el derecho a continuar ciclos vitales y  procesos libre de la alteración humana; el derecho al aire  limpio y al agua pura; el derecho al equilibrio; el derecho a no ser contaminada; el derecho a no tener su estructura celular contaminada o alterada genéticamente.  Y quizás, lo más interesante: el derecho “a no ser afectada por mega infraestructuras y proyectos de desarrollo que afecten el balance de los ecosistemas y las comunidades de los pobladores locales”, lo que en teoría prácticamente bloquearía la mayoría de los proyectos petroleros, mineros y de extracción de recursos naturales. Algo que habrá que verse, ya que Bolivia recibe cientos de millones de dólares de compañías extranjeras en el sector minero y las leyes son suficientemente abstractas para encontrar caminos para seguir explotando en cierta forma la naturaleza. En Ecuador, una legislación que también da derechos básicos a la naturaleza, no ha impedido que las compañías petroleras sigan destruyendo partes biolgicamente invaluables del Amazonas. 
No quedan claro tampco algunos detalles de aplicación, ¿tendrán los bichos y los insectos, los mismos derechos que los mamíferos o las aves? 
“Es histórico mundialmente. La Tierra es la madre de todos”, dijo el vicepresidente Alvaro García Lenera. “Establece una nueva relación entre el hombre y la naturaleza, la armonía que debe de ser preservada como garantía de su regeneración”. 
Como parte de este proyecto que reconoce a la Madre Tierra, o Pachama, entre las culturas locales, como una entidad legal, se establecerá un Ministerio de la Madre Tierra y se nombrará un ombudsman para monitorear a las industrias y proteger a las comunidades y ecosistemas. Habrá que verse hasta que punto esto no es solamente un nombre más sofisticado para el Ministerio del Medio Ambiente, de cualquier forma la iniciativa del gobierno del primer presidente indígena de la región, Evo Morales, es digna de celebrarse y quizás en algunos años sea recordada como precursora de una legislación global impostergable, sensible a la consciencia de que la Tierra  no sólo es el sustento de todos los seres vivos, es un ser vivo en sí misma.
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Protesto contra la mina abierta en "Pascua Lama" divisa de Argentina y Chile.

publicada em 23 de abril de 2011
Necesitamos ser mil personas para que el asunto sea tratado!!!   

Desde el 4 de junio aplazamos la fecha para que se iniciara con el proyecto PASCUA LAMA pero el tiempo se nos acaba!!!!
 




 
Grandísimos depósitos de oro, plata y otros minerales han sido encontrados bajos los glaciares.

Para llegar hasta ellos será necesario quebrar y destruir los glaciares -algo nunca concebido en la historia del mundo- y hacer 2 grandísimos huecos, cada uno tan grande como una montaña, uno para la 
extracción y otro para el deshecho de la mina.
El proyecto se llama PASCUA LAMA. La compañía se llama Barrick Gold. La operación esta siendo planeada por una multinacional de la cual es miembro George Bush padre...
Ballena blanca
El gobierno Chileno ha aprobado el proyecto para que empiece este año. La Única razón por la cual no ha empezado aún, es porque los campesinos han obtenido un aplazamiento.
Morsas
Si destruyen los glaciares, no solamente destruirán la fuente de un agua especialmente pura, contaminarán permanentemente los 2 ríos de tal forma que nunca volverán a ser aptos para consumo de humanos y animales debido al uso de cianuro y ácido sulfúrico en el proceso de extracción del mineral.
Web Bug from



 http://www.argentinamining.com/site/images/PASCUA_project.jpg
 

Hasta el último gramo de oro será enviado a la multinacional en el extranjero y ni uno le quedará a la gente a quien le pertenece esta tierra .

A ellos sólo les quedará el agua envenenada y las enfermedades consiguientes. Los campesinos llevan bastante tiempo peleando por su tierra, pero no han podido recurrir a la TV por una prohibición del Ministerio del Interior.
Narval
Su única esperanza para frenar este proyecto es obtener ayuda de la justicia Internacional.
Ballena azul
El mundo debe enterarse de lo que esta pasando en Chile ... El lugar por donde empezar a cambiar el mundo es nuestro lugar.
Se ruega a la persona numero 1.000 que reciba este mensaje mandarlo a noapascualama@ yahoo.ca, para que sea remitido al gobierno Chileno.
ElÁrtico

No a la mina abierta Pascua Lama en la cordillera andina sobre la Frontera
entre Chile-Argentina .

jueves, 21 de abril de 2011

La derecha y su fábrica de mentir

voselsoberano.com | Jueves 21 de Abril de 2011 06:56

Atilio Boron, ALAI, América Latina en Movimiento, 20 de abril de 2011

La cumbre de la ultraderecha mundial en Buenos Aires revela varias cosas. Por un lado, la creciente desesperación del imperialismo para “reordenar su tropa” y tratar de retomar el control absoluto de este continente. La heroica resistencia de Cuba (en donde el VI° Congreso del Partido Comunista de Cuba acaba de ratificar la continuidad del proyecto socialista, convenientemente actualizado); la solidez política de los procesos radicales en marcha en Venezuela, Bolivia y Ecuador y, por último, la persistencia de una orientación latinoamericanista e integracionista en Argentina, Brasil y Uruguay generan el desasosiego de los administradores imperiales.

El resultado de la primera vuelta electoral en Perú y la probabilidad de un triunfo de Ollanta Humala es otro dolor de cabeza para el ocupante de la Casa Blanca. De ahí el hiperactivismo de los publicistas imperiales, con Mario Vargas Llosa como aclamado mascarón de proa acompañado por impresentables tales como José M. Aznar, derrotado en una ejemplar elección por mentirle descaradamente a los españoles acerca de los atentados de Atocha, y Arnold Schwarzenegger, artífice de la paulatina destrucción del más importante sistema de universidades públicas de los Estados Unidos, la Universidad de California, que supo combinar amplios criterios de inclusión social con elevados niveles de excelencia académica.


La llegada a Argentina de este contingente organizado y financiado por poderosos “tanques de pensamiento” de la derecha radical como la Sociedad Mount Pelerin, el Instituto Cato, la Fundación Heritage y el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por su sigla en inglés) con estrechas vinculaciones con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y un deshonroso activismo al servicio de las más criminales dictadura latinoamericana demuestra la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección general de Washington, y la importancia que le conceden a la “reconquista” de este continente.


Pero el evento también revela algo que ni siquiera el eximio manejo del lenguaje de Vargas Llosa o los artilugios retóricos de otro visitante, Fernando Savater, pueden disimular: que el neoliberalismo es una receta que sólo sirve para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Ahí están para comprobarlo los casos ya no de América Latina sino los de la rica Europa y el propio Estados Unidos, claros ejemplos de  la debacle a la que conducen las políticas neoliberales. En una medida sin precedentes la calificadora de riesgo Standard & Poors acaba de modificar la perspectiva de los títulos de la deuda estadounidense de “estable” a “negativa”.


El neoliberalismo transformó a la superpotencia imperialista en una nación de pedigueños que sobrevivirá mientras chinos, japoneses y surcoreanos estén dispuestos a seguirles prestando dinero. La deuda pública de EEUU llegó a 47.000 dólares por habitante, y a nivel global ya supera los 14 billones de dólares (es decir: 14.000.000 de millones), una cifra equivalente a su PBI, mientras que hace apenas 30 años oscilaba en torno al billón de dólares. ¡Todo un éxito de las políticas neoliberales, sin duda! A su vez, la crisis en Europa que estalló en Grecia ya arrastra con su “efecto dominó” a Portugal, Irlanda: Italia y España están caminando al filo de la navaja, mientras Francia, Reino Unido y Alemania ven deteriorarse su situación día a día. Pero los ideólogos y publicistas del neoliberalismo persisten en su prédica porque en el río revuelto de la crisis el gran capital financiero se fortalece a expensas de los millones que se declaran en bancarrota. Tres millones de deudores hipotecarios en default en Estados Unidos no impidieron que los sueldos anuales de los principales CEOs de Wall Street regresaran a los niveles multimillonarios de antaño. En una palabra: nuestros ilustres visitantes no son otra cosa que una pandilla de embaucadores y publicistas que en su ideologismo barato hacen caso omiso de los datos que brotan de la experiencia.


Dado que los concurrentes al cónclave de Buenos Aires insisten tanto sobre las bondades del neoliberalismo para nuestra región (y en las virtudes del modelo chileno, tan exaltadas por uno de sus voceros, también él participante del encuentro, Sebastián Edwards) es oportuno darle una ojeada a lo que piensan los latinoamericanos sobre las políticas neoliberales.


La consultora Latinobarómetro publica todos los años un relevamiento de las opiniones y actitudes políticas y sociales de la población en 18 países del área. Sus datos son tanto más pertinentes porque se trata de una empresa con un fuerte sesgo conservador y para nada sospechosa de ser crítica del neoliberalismo. En ediciones anteriores de su informe anual se le olvidó consignar que en el 2002 había habido un golpe de estado en Venezuela. Ahora, en la página 26 de 
su informe correspon-
diente
 al año 2010 se dice que en ese año en Ecuador “hubo un confuso incidente con las fuerzas policiales que fue calificado por algunos como ‘golpe’.” Dejamos a los lectores que extraigan las conclusiones por sí mismos. Pues bien: en ese mismo documento se le pregunta a los entrevistados si creen que las privatizaciones han sido beneficiosas para el país. Sería bueno que don Mario y sus amigos le peguen una miradita a estos datos porque en Latinoamérica en su conjunto sólo 36 por ciento contesta por la afirmativa. Y si se observan los datos para Perú apenas el 31 por ciento ofrece la misma respuesta, 34 por ciento en Chile y 30 por ciento en la Argentina.[1] Interrogados acerca de su satisfacción con los servicios públicos privatizados (otro de los caballitos de batalla del neoliberalismo) sólo un 30 por ciento de los latinoamericanos responde afirmativamente, 27 por ciento en Chile y en el Perú, y 30 por ciento en la Argentina. Consultados sobre la situación económica de sus países el 27 por ciento de los entrevistados de Chile –o sea, aproximadamente uno de cada cuatro- dicen que la misma es buena o muy buena, contra un 17 por ciento en la Argentina (igual al promedio latinoamericano) y un escuálido 10 por ciento en el Perú de Alan García y su (ahora) admirador Mario Vargas Llosa. Cuando la encuesta pregunta “cuán justa es la distribución de la riqueza” el país que tiene la mayor proporción de gentes que dicen que es “justa o muy justa” es la tan vilipendiada –por los organizadores de esta maratón publicitaria- Venezuela bolivariana, con un 38 por ciento, contra un 14 por ciento en el Perú y 12 por ciento en Argentina y otro tanto en Chile, país al que nuestros visitantes nos sugieren imitar por sus logros económicos y sociales a pesar de que el 88 por ciento de la población entrevistada afirma que la actual distribución de la riqueza es injusta. Por cierto, un detalle nimio para los ideólogos de la derecha.

Podríamos seguir aportando cifras y datos que revelan la profunda insatisfacción con los resultados de las políticas neoliberales en América Latina. Claro está que esto no va a modificar un ápice la postura de nuestros visitantes. Tal como los teólogos medievales insistían en que la tierra era plana mientras contemplaban las esferas del sol y la luna, esto modernos publicistas de la reacción siguen haciendo su trabajo, impertérritos ante los datos de la experiencia. Su misión es propalar esas “mentiras que parezcan verdades”, para usar una incisiva frase del notable escritor e inescrupuloso publicista del imperio, que con su florida y precisa prosa se le ha encomendado la delicada misión de otorgarle credibilidad a una estafa que nuestros pueblos pagan con su dolor y, muy a menudo, con sus vidas.


- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina

sábado, 9 de abril de 2011

Alrededor de 50.000 personas, según estimaciones policiales, participaron hoy en Budapest en la manifestación convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) para protestar por las políticas de recortes y exigir una Europa más social.
La manifestación con el lema "No a las políticas de austeridad, por la Europa social, por un salario y empleo justos", coincidió con una reunión de los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete en Gödöllö, al noreste de Budapest.
En la manifestación tomaron parte representantes de 45 confederaciones sindicales de 22 países europeos, y al término de la marcha los líderes sindicales dirigieron unas palabras a los presentes en la céntrica plaza budapestina "Oktogon".
"Aquí está la Europa de los trabajadores, que no se resignan" aseguró en su turno de palabra el secretario general del sindicato español Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo.
El líder de CCOO afirmó que las consecuencias de la política de recortes de los ministros europeos reunidos en Gödöllö son salarios más bajos y más paro.
Por su parte, Cándido Méndez, secretario general de la española Unión General de Trabajadores (UGT), expresó su solidaridad con "los trabajadores de Portugal, que están sufriendo por las políticas injustas".
"Queremos más justicia en Europa", exclamó Méndez, y agregó que las decenas de miles de manifestantes llegados de diferentes países de Europa, "compartimos los mismos valores".
El mensaje del resto de los representantes sindicales de los demás países, lanzado ante un mar de banderas de sus organizaciones obreras, subrayaba la necesidad de una Europa más social.
A su vez, el secretario general de la CES, John Monks, aseguró que "los obreros no pagarán los costes de la crisis" y pidió de los ministros reunidos en Gödöllö creen trabajo y crecimiento y mantengan el sistema social europeo.
MANIFIESTO DE LA COORDINADORA REPUBLICANA DE MADRID
14 DE ABRIL DE 2011
Un 14 de abril como el de hoy en Madrid, hace 80 años, el pueblo desencadenó sus ansias de libertad y de justicia y, al igual que en otras ciudades y pueblos, encarnó su poder soberano y proclamó la República.
Ocho décadas después hay muchas más similitudes de las que parecen entre la situación que tenían los hombres y mujeres de entonces y la que vivimos ahora.
También entonces el capitalismo había generado una gravísima crisis económica y, como hoy, millones de trabajadoras y trabajadores desempleados, sobre todo los más jóvenes, carecían de futuro.
Ahora como entonces los empresarios, banqueros y terratenientes con el rey Borbón a la cabeza, los que en medio de la crisis tienen más beneficios que nunca, junto al gobierno que les representa, no dejan de descargar sobre la espalda de la clase obrera recorte tras recorte de derechos sociales y laborales y de servicios públicos.
También hoy una Iglesia corrupta, comprometida hasta la médula con los sectores más retrógrados, llena sus arcas con fondos públicos y utiliza la financiación que recibe y que sale de nuestros impuestos para asegurarse el tesoro más preciado: domesticar las mentes de la infancia y la juventud.
Ahora también, con un Borbón como Jefe de las Fuerzas Armadas, el Ejército español actúa al servicio de la rapiña de las grandes empresas atacando a los países cuyos gobernantes no se les someten lo suficiente.
Hoy, para mayor escarnio, el ataque lo dirige un gobierno PSOE, con siglas de izquierda y que ganó unas elecciones al grito de “No a la guerra”. En estos días, el imperialismo europeo y estadounidense ha decidido profundizar abiertamente en la guerra y el saqueo de los pueblos árabes. El Estado español, parte integrante de la OTAN, brazo armado del capitalismo occidental, es partícipe del genocidio que el imperialismo está llevando a cabo en Iraq, Afganistán, Palestina o, recientemente, en Libia.
Los pueblos del Estado español, que recibieron la más bella muestra de solidaridad internacionalista en defensa de su República, no pueden dejar de condenar la agresión imperialista y mostrar su solidaridad con el pueblo libio y por su soberanía.
La Transición, una jugada de trileros

Treinta y cinco años después de lo que llamaron “Transición modélica” nos encontramos que, como en una jugada de trileros, se cambiaron algunas fichas de sitio para que siempre perdieran los mismos. Se cambió algo para que no cambiara nada.
Nos dijeron los que en nombre de la clase obrera y de los pueblos firmaron los Pactos de la Moncloa que “no se podía hacer otra cosa” y el resultado es que nos colocaron a un rey designado por Franco, como máximo valedor de las oligarquías corruptas y retrógradas. Frente al potente movimiento obrero y popular que luchó contra la Dictadura, nos encontramos hoy con una izquierda casi desaparecida y unas cúpulas de los sindicatos mayoritarios que han olvidado los intereses que representan.
Hablaron de “reconciliación” para amnistiar los crímenes de la Dictadura, sin que hasta la fecha la vergonzosa Ley de Memoria Histórica haya anulado ni una sentencia dictada por los tribunales fascistas, ni siquiera las del 27 de septiembre de 1975, las de Miguel Hernández, Julián Grimau o los anarquistas Granados y Delgado.
Nos contaron que habría libertad y hoy más que nunca se reprime al movimiento obrero que resiste y a jóvenes estudiantes, antifascistas o independentistas. El mismo Estado que es condenado por tribunales internacionales por la aplicación generalizada de la tortura pretende seguir manteniendo sin derechos civiles y políticos a cientos de miles de vascos y vascas y con cualquier organización que cuestione el orden establecido.
¿Hasta cuándo vamos a seguir con los brazos cruzados mirando lo que sucede? Es necesario decir ¡Basta ya!
El gravísimo retroceso en derechos sociales y laborales decidido por el gobierno PSOE, y que el PP se dispone a continuar, tiene lugar mientras la patronal de la banca y las grandes empresas se reparten mayores beneficios que nunca - ¡50.000 millones de euros el último año! - en gran parte procedentes de fondos públicos. La corrupción política penetra en todas las administraciones y aparatos del Estado, empezando por la Casa Real.
El denominado “pacto social” es una de las mayores expresiones de la podredumbre política y hasta moral de la monarquía constitucional. El “pacto social” es la agresión institucionalizada sobre el conjunto del pueblo, la coartada para el expolio de los derechos históricos de los trabajadores. El “pacto social” es, en definitiva, la estrategia de sometimiento a los intereses de la oligarquía empresarial.
Las organizaciones republicanas que convocamos esta manifestación creemos que estos hechos ponen de manifiesto el verdadero carácter del régimen surgido de la Transición, que dejó intacta la esencia de la Dictadura franquistay que dejó a la clase obrera y a los pueblos sin referente y sin proyecto político.
Desde hace más de treinta años nos han engañado diciendo que la Constitución de 1978 amparaba derechos económicos y sociales como el derecho al trabajo, a la vivienda, a pensiones dignas, a la sanidad y educación públicas y de calidad, y tantos otros, que son – evidentemente – papel mojado.
Los “derechos democráticos” siguen el mismo camino. Están siendo pisoteados porque la represión es su única respuesta ante lo que más les preocupa: que la clase obrera y los pueblos se organicen y luchen.
Eso es precisamente lo que proponemos. El pacto social no lleva más que al debilitamiento progresivo de las trabajadoras y trabajadores y a retrocesos sin fin de sus derechos frente a un capital insaciable y a un gobierno a él supeditado.
Llamamos a la lucha por un programa común “Por la República” que debe incluir:
·                Derogación de la Constitución de 1978 y apertura de un proceso constituyente que parta de la ruptura con la legislación e instituciones del régimen y cuyo desarrollo contemple una consulta popular para elegir libremente entre Monarquía y República. Salida de la OTAN y desmantelamiento de las Bases. Separación absoluta de la Iglesia y el Estado; por un Estado laico.
·                Nacionalización de la banca y de todas las empresas estratégicas como energía, comunicaciones, transporte, industria farmacéutica básica, etc. Todos los recursos naturales deben ser de propiedad pública. Reforma agraria. Reforma fiscal progresiva. Educación, sanidad y servicios sociales exclusivamente públicos. No a la financiación pública de la empresa privada. Vivienda social pública y paralización de los desahucios. Protección social completa para todas las personas desempleadas. Igualdad de la mujer trabajadora.
·                Derecho de autodeterminación para todos los pueblos y naciones oprimidas. Libertad de expresión, de reunión, asociación, manifestación y acción política. Derogación de la Ley de Extranjería y plenos derechos para todos los trabajadores extranjeros.
·                Contra la impunidad de los crímenes de la Dictadura. Anulación de las sentencias de los tribunales fascistas. Verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Eliminación de toda la simbología fascista en lugares públicos.
·                Libertad para todos los presos políticos antifascistas, comunistas, anarquistas e independentistas y amplio indulto para los presos por causas que tienen su origen en las desigualdades  sociales. Derogación de la Ley de Partidos. Disolución de la Audiencia Nacional, de los tribunales militares y de los cuerpos represivos, así como depuración de responsabilidades de los torturadores y de los implicados en la guerra sucia.
El 80 aniversario del 14 de abril de 1931 nos recuerda que la República la engendró el pueblo, que ella es el marco más democrático posible y que es el que proporciona las mejores condiciones para la emancipación de la clase obrera y de los pueblos. Por ello debe formar parte esencial de sus reivindicaciones y de sus luchas.
Reivindicamos no sólo la memoria de quienes se dejaron la vida, la juventud y la libertad en la lucha contra el fascismo, sino su derecho a ver realizados sus proyectos de justicia y emancipación que hoy, nosotras y nosotros, encarnamos.
La fuerza de su memoria y la conciencia de que sólo los trabajadores y los pueblos podemos engendrar alternativas de vida y dignidad frente a la barbarie que el capitalismo nos prepara, nos enseñarán a alumbrar el único camino posible de unidad y de lucha hacia la III República.
 

viernes, 8 de abril de 2011

Honduras


Continúan ataques criminales contra jóvenes en Honduras

  

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras denuncia reiterados ataques criminales contra líderes juveniles de la resistencia.

COFADEH | Para Kaos en la Red | Hoy a las 12:08 | 23 lecturas

www.kaosenlared.net/noticia/continuan-ataques-criminales-contra-jovenes-honduras

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Por los reiterados ataques criminales en contra de líderes juveniles, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, envió una acción urgente al mundo y solicitó que solidaridad en el sentido que se exija al Estado de Honduras se inicie una investigación independiente, exhaustiva e imparcial sobre estos hechos.


Los blancos
La noche del 02 de abril de 2011, fue objeto de un ataque la joven Dulce Patricia Villanueva Rodas, sobrina de Patricia Rodas, Canciller de la República en el gobierno del Presidente Zelaya. La joven es miembra fundadora del Frente Juvenil en Resistencia y socia del Grupo Sociedad Civil.

El 02 de abril de 2011, alrededor de la una de la mañana el descanso de Dulce Patricia y de sus vecinos fue interrumpido por la detonación de cuatro disparos en la entrada del edificio donde reside. Nadie de los residentes salió a verificar las detonaciones por temor. Al día siguiente la joven descubrió con sorpresa que los disparos escuchados habían tenido como objeto su automóvil, que presentaba dos impactos en la puerta del conductor, un tercero en la parte frontal y el cuarto en la parte de atrás.

Este no es la primer acción violenta contra ella, el 28 de junio de 2009, día en que se ejecutó el golpe militar de Estado, se encontraba en la residencia de la Canciller Patricia Rodas siendo testigo de la captura y malos tratos infringidos a la Secretaria de Estado, al esposo de ésta y a los Embajadores que se encontraban en la Residencia. Durante los cuatro meses posteriores, Dulce Patricia fue sujeto de persecución y el domicilio de la funcionaria donde residía vigilado permanentemente.

Por el hostigamiento permanente se cambió de domicilio, lo que no fue suficiente para salvaguardar su vida e integridad, por lo que se vio obligada a abandonar el país. A su regreso, por razones de estudio, fue objeto de varios ataques, entre éstos desde un vehículo tipo pickup, color blanco, sin placas, en el que se conducían cuatro sujetos con uniformes militares le intentó sacar de la carretera. Posterior a este hecho, Dulce Patricia ha observado que sujetos en motocicletas vigilan su rutina y se estacionan frente a su residencia desde las cinco de la mañana.

Los ataques no paran
El COFADEH señala que también el joven Héctor Renán Soto Caballero, Director Ejecutivo del Grupo Sociedad Civil,GSC, después de varios meses de persecución y amenazas a muerte salió del país para salvaguardar su vida e integridad.

Cinco jóvenes más, miembros del Frente Juvenil en Resistencia han sido víctimas de persecución, por un vehículo blanco sin placas. Otro de los integrantes reportó el robo de información y penetración ilegal en su domicilio, dos más informaron ser sujetos de seguimiento por individuos en motocicleta. Las amenazas incluyeron también llamados telefónicos a miembros de la familia, preguntando la ubicación de las oficinas y domicilios personales de algunos de los líderes de la organización.

En vista de este clima peligroso para la vida e integridad física de decenas de jóvenes, el COFADEH solicitó la comunidad nacional e internacional que exijan al Estado de Honduras que:

-Inicie una investigación independiente, exhaustiva e imparcial sobre las amenazas realizadas contra Dulce Patricia Villanueva Rodas, que se hagan públicos sus resultados y que los responsables comparezcan ante la justicia.

-Tome medidas inmediatas para brindar protección eficaz a Dulce Patricia Villanueva Rodas conforme a sus propios deseos.

-Recuerde su obligación de proteger a la Juventud conforme a la Convención Iberoamericana de derechos juveniles de la cual es Estado parte.

-Garantice un alto inmediato al acoso e intimidación por parte de agentes del gobierno, contra Dulce Patricia Villanueva Rodas, sus compañeros y amigos, y cualquier otro joven que busca ejercer sus derechos de libertad de expresión, reunión y asociación.
 

Ideas en acción: ¿Cómo combatimos el fascismo?
voselsoberano.com | Miércoles 06 de Abril de 2011 11:58

Ana Villaverde

Más allá de los planteamientos teóricos que buscan clasificar o describir los procesos históricos, el interés por definir el fascismo deriva de la necesidad de identificarlo y de buscar las mejores estrategias para combatirlo en la actualidad.

Entre aquellos que lucharon contra el fascismo en el pasado y teorizaron al respecto, hay aportaciones que pueden resultar muy útiles para identificar a los fascistas de hoy en día. Pero sería un error tomar estas definiciones de forma literal y asumir, directamente, que cualquier movimiento que no cumpla exactamente las características de sus antecedentes históricos no es fascista. Es necesario distinguir los elementos básicos que determinan la naturaleza del fascismo de los instrumentos que éste pueda utilizar para cumplir sus objetivos.

Los fascistas han tenido que adaptarse a la realidad actual y reelaborar su discurso, su simbología e incluso su estética para lograr que llegue su mensaje. Puede que hayan transformado su apariencia —es habitual que incluso se muestren tras una imagen de demócratas, como en el caso de la Plataforma per Catalunya de Josep Anglada— pero ello no significa que hayan cambiado su esencia y es en ésta en la que debemos situar el punto de mira. Quienes son excesivamente puristas y exigentes en definir lo que es el fascismo corren el riesgo de dejarse engañar por las apariencias.

Por otro lado, situarse en el lado opuesto y tener una visión demasiado amplia de lo que es el fascismo, también conlleva un riesgo, el de desenfocar el objetivo y perder la precisión al apuntar. Algunos sectores de la lucha antifascista defienden que el sistema económico capitalista es en sí mismo fascista y, por lo tanto, asumen que toda la superestructura que lo sustenta (el Estado y sus fuerzas de seguridad, los partidos políticos, los medios de comunicación, etc.), también lo es.

Es indudable que existe una relación entre el capitalismo y el fascismo, pero no son lo mismo. El fascismo es un movimiento político cuyo objetivo es la implantación de un régimen autoritario en el que todos los derechos y libertades son eliminados, así como toda oposición política o resistencia, mediante una represión brutal y sistematizada.

La posibilidad de que el fascismo llegue a convertirse en un movimiento de masas depende de las situaciones de crisis económica, cuando aumenta el descontento social y es más fácil que los fascistas encuentren el caldo de cultivo necesario para extender sus ideas. Para ello, utilizan una retórica obrerista y buscan un chivo expiatorio (las personas inmigrantes, los homosexuales, las minorías nacionales, etc.) al que señalar como culpable y frente al que ensalzar la idea de una unidad nacional por encima de las diferencias de clase.

Por otro lado, en un contexto de crisis, es más probable que aumente la polarización social y cada vez más gente cuestione la legitimidad del sistema económico y político.

Cuando esto sucede, si existe una amenaza real de que la clase trabajadora se organice y acabe con el sistema capitalista, la clase dirigente puede optar por apoyar al fascismo como último recurso para salvaguardar sus privilegios. Así, los grandes capitalistas pueden servirse del fascismo como de una herramienta puntual para salir de un momento de crisis política o un proceso revolucionario. Pero cuando pueden escoger, prefieren mantener el control político a través de la estabilidad que les otorgan las democracias representativas. Por lo tanto, no son ellos quienes crean los partidos fascistas. Es en los pequeños empresarios y comerciantes, que no tienen acceso al poder político en las democracias liberales, así como en los sectores más marginados o descontentos de la clase trabajadora, donde los fascistas encuentran sus bases para establecerse y crecer.

Resumiendo, el fascismo es un movimiento político cuyo objetivo es la implantación de un régimen autoritario. Para ello, se sirve de los prejuicios existentes para crecer y asienta sus bases en los pequeños empresarios, comerciantes y otros sectores desclasados. Se trata de un movimiento autónomo, pero para alcanzar el poder los fascistas necesitan el apoyo de los grandes capitalistas, el cual obtienen en momentos de convulsión social, cuando éstos últimos necesitan recurrir a la fuerza y la represión para frenar procesos de cambio social. El fascismo constituye la forma más brutal y salvaje de gestionar el capitalismo y, si hay algo que debemos aprender de la historia, es que hay que combatirle desde que nace. Para poder hacerlo es fundamental que seamos capaces de señalarlo a tiempo.

Ana Villaverde es militante de En lucha / En lluita

Artículo publicado en el Periódico En lucha: http://enlucha.org/site/?q=node/15799

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125801

martes, 5 de abril de 2011

 
TeleSUR _ Hace: 1 dia
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Los zapatistas avanzan en silencio hacia la autonomía
 
A 17 años del alzamiento, estas comunidades indígenas en resistencia siguen mejorando su salud, educación, su derecho a la tierra o su comunicación propia, fuera de los focos mediáticos. Gobierno y grupos paramilitares hostigan continuamente a los zapatistas y a sus simpatizantes
Por:   Majo Siscar
En Chiapas, en la frontera sur de México, allá donde la orografría es abrupta y el hambre surca los rostros de los más pequeños, miles de personas decidieron alzarse en armas y decir “basta” a la pobreza, a la marginación, a la invisibilidad. Era el 1 de enero de 1994, y las ciudades chiapanecas amanecieron tomadas por los nadie, los indígenas, aquellos que debían bajar de la cera cuando pasaba un caxlan –palabra maya para designar a los mestizos- , aquellos que no sabían, que andaban descalzos, los prescindibles, sencillos hombres y mujeres que aquel día se volvieron grandes al hacer la primera revolución del siglo XXI.
"Esto somos nosotros. El EZLN. La voz que se arma para hacerse oír. El rostro que se esconde para mostrarse. El nombre que se calla para ser nombrado. La roja estrella que llama al hombre y al mundo para que escuchen, para que vean, para que nombren. El mañana que se cosecha en el ayer", Fragmento del discurso inaugural de la mayor Ana María, en el primer encuentro zapatista, el 27 de julio de 1996. Foto: Adolfo López
“Hoy decimos ¡basta!, (…) los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias”, rezaba la primera declaración de la Selva lacandona con la que esta guerrilla indígena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, se atrevía a declararle la guerra al Estado mexicano.
Era el día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que marcó la consolidación definitiva del neoliberalismo en un país, y los zapatistas presentaban 11 peticiones fundamentales relacionadas con el derecho al trabajo, la tierra, la vivienda, la alimentación, la salud, la educación, la independencia, la libertad, la democracia, la justicia y la paz. En definitiva pedían ser ciudadanos de primera en un país que los negaba, y tener capacidad para gozar del ejercicio de esta ciudadanía con respeto a sus modos de producción y autogobierno tradicionales, más allá del sistema de partidos y la sobreexplotación de la tierra. Esta propuesta alborotó una sociedad que se sentía en marasmo, secuestrada por más de 60 años por un partido único que ya había perdido su legitimidad, y económicamente en crisis. “El EZLN nos cambió la vida. Bajó el ejercicio de la política a la comunidad. Se extendió la percepción que nuestra palabra podía contar si así lo decidíamos, y  se extendió la participación de estudiantes, campesinos, clases medias en los medios, en la esfera pública”, explica Gloria Muñoz, periodista que ha vivido muchos años en las comunidades zapatistas y sigue desde cerca la trayectoria del EZLN.
El subcomandante Marcos logró la simpatía de las izquierdas de Europa y EEUU. Adolfo López
Así, el EZLN captó enseguida los focos nacionales e internacionales. Su portavoz, el Subcomandante Marcos, un encapuchado con pipa, de humor chispeante, desparpajo seductor y tiros verbales certeros, también sacudió las izquierdas de la vieja Europa y EEUU, en plena crisis ideológica después de la caída de Berlín y el auge del neoliberalismo.
El apoyo nacional paró la matanza que se hubiera desencadenado entre un Ejército profesional y una guerrilla campesina ataviada con más palos que armas de fuego. Así, después de 12 días de enfrentamientos armados, estos nadie lograron el primer diálogo nacional en febrero-marzo de 1994 y posteriormente, entre el 95 y el 96, se elaboraron los Acuerdos de San Andrés, que establecían la lucha agraria, la lucha por el reconocimiento legal de los derechos de los indígenas y la construcción de estructuras de gobierno autónomos.
Aunque pronto se quedaron en papel mojado, los Acuerdos son un documento de referencia y dieron visibilidad a los pueblos indígenas. De ellos salió el Congreso Nacional Indígena que convirtió a los pueblos originarios en un actor político. Los zapatistas pasaron de la decepción a los hechos y empezaron a llevar sus derechos y su autonomía por su cuenta. Si no había reconocimiento legal de sus necesidades y sus modos propios, los ejercerían en la práctica. Recuperaron miles de hectáreas de tierras a los caciques para trabajarlas ellos mismos. Y empezaron una política de fortalecimiento local. Para ello, la estructura militar cedió espacio a sus bases de apoyo, como se hacen llamar los zapatistas civiles. Se organizaron en Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, que estructuran los territorios que controlan y promueven el desarrollo local fuera de las leyes gubernamentales. Y con la suma de estas municipalidades establecieron cinco supraregiones, que funcionan como centros de poder político y administrativo, los Caracoles. En 1998, el EZLN controlaba 38 municipios autónomos concentrados en el centro y oriente de Chiapas y, ya en el 2003, existían cinco Juntas de Buen Gobierno, sus autoridades, compuestas por delegados de los diferentes municipios que se relevan temporalmente y son elegidos por la propia comunidad. Las JBG son los responsables de los proyectos, la administración y la impartición de justicia. A partir de ellas se construye su sistema alternativo, basado en la visión y práctica del mundo de los pueblos originarios, con una estructura más participativa y un gran arraigo con la tierra. Su práctica autonóma se construye a partir de la implicación de las bases en el trabajo colectivo de la comunidad como promotores de salud, educación, comunicación, sin más recompensa que la mejora de su vida cotidiana y la de su comunidad.
Las mujeres han sido uno de los sectores que más se han empoderado, no solo acaparando cargos comunitarios, sino con la Ley Revolucionaria de Mujeres, promovida en 1993 por las zapatistas en sus comunidades. Foto: Adolfo López
“Lo que nos enseñó el EZLN, es realmente a luchar, que íbamos a luchar por esas demandas y nos advirtieron que iba a llevar un largo tiempo.Y descubre que la pobreza que existe en la comunidad es por culpa de unos explotadores, entonces como que le abre a uno la vista, el pensamiento, el corazón a que no es porque no trabajamos que somos pobres, o como alguno que otro decía es que dios así quiere de por sí, que unos van a ser ricos y otros van a ser pobres. Entonces como que el EZLN hace una nueva propuesta a diferencia de otras organizaciones, porque la propuesta de él es a luchar, no sólo a correr a los finqueros, sino a trabajar. Va a luchar por la salud, por la educación, por la alimentación, por la vivienda, por la justicia, por la democracia” explica el compañero Jacinto en Radio Insurgente, la emisora zapatista, al ser preguntado por como le cambió la vida con el EZLN.
Esta autonomía de facto causó simpatías en todo el mundo, que les acompañan a través de redes internacionales solidarias que apoyan con financiación para los programas y capacitación a los promotores locales. Así, han implementado un sistema de salud y educación autónomo, así como multitud de proyectos productivos y de mejora de las condiciones de vida.
“Antes cuando había un problema en nuestra comunidad a veces iba uno hasta donde está el mal gobierno y ahí solamente arreglaba su problema el que tenía dinero, pero ahora ha cambiado, porque aquí con nosotros, con nuestro gobierno del pueblo ya no se necesita dinero, sino que el que de por sí tiene la razón es el que tiene la razón, y el que tiene la culpa pues se reconoce que tiene la culpa” relata en la misma emisora con un castellano precario, el compañero Francisco, zapatista del pueblo de San Miguel, del Caracol La Realidad, en las parte más septentrional del estado.
"No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder", EZLN. Foto: adolfo López
“Es el principio de mandar obedeciendo que promueven, es decir la política puesta en la gente de abajo, el principio de la consulta, del no hacer nada sin preguntarle a los pueblos, el principio de la revocación del mandato, que si no lo haces bien te quito, y sobretodo el principio de la participación colectiva”, subraya Muñoz.
Así las cosas, referirse al zapatismo ahora, 17 años después del alzamiento, no es hablar solamente de un grupo guerrillero, sino de una nueva forma de relaciones sociales entre las comunidades y de una nueva forma de ver y vivir el mundo. Más allá de las armas, impactó su decisión y su dignidad, que despertó la conciencia de millones de ciudadanos y ciudadanas y volcaron hacia Chiapas los reflectores internacionales.
Pero con el paso de los años, los zapatistas han perdido poder mediático, y con la sombra, se han acentúado los hostigamientos. Pese al alto al fuego, el gobierno ha mantenido siempre un cerco militar los territorios zapatistas, y el ejército ha sido denunciados en numerosas ocasiones de violar los Derechos Humanos con amenazas, toma ilegal de tierras, ejecuciones, torturas o por forzar el desplazamiento de los pobladores indígenas. Según el Centro de Análisis Políticos e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE) se mantienen 118 instalaciones militares, 57 de las cuales en tierras comunales. Permanece así el estado de acecho, con una guerra sumergida y olvidada, en donde los excesos pasan desapercibidos por la falta de información.
Además, al acoso de los soldados se sumó una nueva estrategia de contrainsurgencia a través de paramilitares, otros indígenas a sueldo, entrenados y armados que acechan constantemente a los zapatistas, de tal manera que mediáticamente parezcan conflictos interétnicos o religiosos.
“Hay un conflicto armado no resuelto. Se mantienen las fuerzas militares en el territorio y aparecen paramilitares con un rostro civil, pero que operan con hostigamiento, amedrentamiento con poblaciones zapatistas o sus simpatizantes. Es una estrategia integral de contrainsurgencia”, resume Jorge Armando Gómez, del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), en Chiapas.
Las pruebas sobre la actividad paramilitar sobran: asesinatos, masacres, como las 45 personas asesinadas en el poblado de Acteal en 1997, robos de cosechas y ganado son una constante. El Frayba lleva a cabo un trabajo sistemático de recolectar información y denunciar los crímenes, tanto de paramilitares como del Ejército. Quien lea algunos de sus informes anuales, se encontrará con una situación crítica en Chiapas, donde la criminalización de la protesta está a la orden del día, mientras las comunidades indígenas resisten desde hace años toda clase de vejaciones. De hecho, el mismo Frayba, ha sufrido una campaña de difamación y criminalización por su misma labor de denuncia, además de que varios de sus integrantes han sufrido amenazas directas.
“Siguen aplicando una estrategia de deslegitimación del movimiento y todos sus simpatizantes. El movimiento zapatista es por su naturaleza una piedra en el zapato de México. Choca con un modelo de desarrollo y explotación del territorio neoliberal y además lo hace en la frontera sur, un lugar importantísimo geoestratégicamente con todos los intereses económicos transnacionales, hacia Centro y Suramérica. Es una piedra que se resiste pero además es mucho más grande y simbólica porque aporta alternativas a la humanidad”, arguye Gómez.
En efecto, la praxis del zapatismo propone alternativas de respeto intercultural, políticamente lleva a cabo el autogobierno y la libre determinación, en lo económico busca la producción colectiva, el uso y cuidado de la tierra más allá de lo material. “Siempre se buscará acabarlos  por todos los medios posibles, porque se opone a la creencia de que el capitalimo neoliberal es el único modelo válido para la sociedad”, agrega Gómez.
"Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida", IV Declaracion de la selva lacandona, publicada el 1 de enero de 1996. Foto Adolfo López
De hecho, además de la importancia geoestratégica de Chiapas, en los últimos años se ha convertido en un nuevo foco nacional de la inversión turística y ambos intereses chocan con la defensa del territorio de los indígenas. Entre los proyectos estatales más importantes destacan la construcción de una autopista San Cristóbal-Palenque, y la creación de una presa hidroeléctrica en los ríos Agua Azul, Tulijá y Bascán, quedespojaría a las comunidades de sus recursos naturales más importantes.
Cuando las comunidades se oponen, el gobierno se intenta apropiar del territorio con desalojos forzados, la cooptación para la firma de convenios y proyectos de desarrollo, la ocupación policial y militar de la zona, la criminalización de defensores y la judicialización de acciones de defensa de derechos. Es el caso de los recientes conflictos de los poblados de Bachajón y Mitzitón.
En Bachajón, una de las comunidades afectadas por la presa, el pasado febrero asesinaron a un comunero e hirieron a otro. Ciento diecisiete personas han sido detenidas, de las cuales cinco aún permanecen presas, y las personas que permanecen plantadas en el lugar para evitar el desalojo, sufren constantes hostigamientos.
El pueblo de Mitzitón también mantiene un plantón desde el año para defensa su territorio del paso de la Autopista. Desde entonces un grupo de paramilitares liderados por el “Ejército de Dios” y “Alas de Águila”, protagonizan enfrentamientos armados contra los pobladores incluso en presencia de funcionarios estatales.
Como explica el Frayba, lo que se disputa es “evitar el empoderamiento de los pueblos indígenas de la región para ejercer su derecho a decidir qué necesitan como pueblos y cómo pueden cuidar, proteger y defender sus territorios”.
El zapatismo representa un desafío para los intereses multinacionales porque ejercen su derecho indígena a la tierra y a la soberanía. FotoAdolfo López
A eso se suma la presión constante de los partidos políticos que con regalos simbólicos y promesas intangibles intentan romper la autonomía de los pueblos zapatistas en resistencia. “Hay altibajos en las comunidades, porque el gobierno nos está atacando con sus programas, con sus proyectos, entonces nos está atacando de maneras de que dejemos de luchar y nos salgamos de la lucha y ahora podamos volver a ser dominados por él”, resume el compañero Jacinto desde La Realidad.
Sin embargo, todo lo que han hecho y continúan haciendo las comunidades indígenas zapatistas, su andar colectivo, desde hace 17 años pero que viene de más atrás, es posible gracias a la conciencia política que han desarrollado a la par de su organización para la vida.
Fuente: http://periodismohumano.com/en-conflicto/los-zapatistas-avanzan-en-silencio-hacia-la-autonomia.html